ni manchada de sangre ni con ninguna nota que explicara su falta de cola y de pelos en el bigote. Un enigma mas. Todos sabemos que ni los gatos hablan ,ni la policia si uno denunciara el caso se ocuparía. Solo era un gato, que seguiría maullando en la terraza o arañando a las chicas o a mí cuando lo molestaramos. Aparicio...apareció...josefina.

2 comentarios:
Leí en sus textos que vd, es una joven señora separada y con dos chicos.Me gustaría ver (y no lo tome como un atrevimiento)alguna foto suya.
Atentamente.
Dr. Alberto del Campo (Ah, muy lindos sus gatitos, e ingeniosos los textos. Beto.).
Josefina, si se va a dedicar a escribir cuentos para chicos y poner fotos pedorras de gatitos, mejor acepte las propuestas del dr. Del Campo, parece que hay unas monedas.
Cucur.
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